Nuestro cuerpo necesita estar bien hidratado para que todos los órganos puedan funcionar correctamente. Si no obtiene la cantidad de líquido necesaria para ese buen funcionamiento, se producirá la temida deshidratación que, si no se la trata ni bien surgen las primeras señales, puede provocar problemas serios.

Generalmente se considera que beber café, té o leche durante el desayuno y jugos o bebidas gaseosas durante las comidas más importantes del día, es más que suficiente para que el cuerpo reciba la correcta hidratación, con la finalidad de mantener a los órganos funcionando correctamente. 

Sin embargo, eso no es correcto, como tampoco lo es esperar a sentir sed para beber: la sed ya es una señal de deshidratación!

¿Qué es y cómo surge la deshidratación?

La deshidratación es la falta o disminución de líquido en el organismo y aparece cuando el líquido que pierde el cuerpo es mayor del que recibe. De ese modo, comienzan los problemas, ya que los órganos no funcionarán correctamente ante esa falta o disminución. Por lo tanto, si no se repone el líquido perdido, surgirá la deshidratación.

Es normal que, a través de la orina, de las heces y de la transpiración, el cuerpo pierda líquido a diario. La respiración también hace perder líquido a través del vapor. Y es importante destacar que se pierde agua y al mismo tiempo sales minerales!

Las células se nutren gracias al agua y, de ese modo, todos los órganos cumplen sus funciones sin inconvenientes. Si el organismo pierde demasiada agua, perderá al mismo tiempo el equilibrio llevando a una deshidratación que, siendo grave, podría terminar provocando la muerte.

¿Existen varias clases de deshidratación?

Un buen consejo es estar al tanto sobre los diversos tipos que sí, existen!

  1. Deshidratación isotónica = es la pérdida de agua exactamente igual a la pérdida de sales minerales. Puede ocurrir durante una diarrea.
  2. Deshidratación hipertónica = es la pérdida de agua con aumento de sodio en sangre. Puede ocurrir si se tiene diabetes o fiebres que duran muchos días.
  3. Deshidratación hipotónica = es la pérdida de sal, disminuyendo así el sodio en sangre. Personas que usan diuréticos o tienen enfermedades renales despiden exceso de sal. 

Las causas que llevan a una deshidratación son:

  • Fiebre
  • Diarrea
  • Transpiración en exceso
  • Vómitos
  • Mayor frecuencia urinaria por diabetes o infección
  • Falta de alimentos y líquidos (incapacidad de ingerirlos en personas con deficiencias o que están en coma)

Existen factores de riesgo a los que se debe prestar atención

Si bien una deshidratación la puede sufrir cualquier persona en algún momento de su vida, existen quienes corren riesgos serios. Por ejemplo:

Bebés/Niños = como tienden a sufrir fiebres, diarreas y vómitos más frecuentemente, los niños y bebés están más expuestos a una deshidratación. Los padres deben prestar mucha atención para revertir de inmediato esa situación.

Personas de la llamada tercera edad = cuantos más años pasan, menor la capacidad de conservar el agua en el cuerpo. Los ancianos no notan si tienen sed y tienen menor capacidad de reacción ante cambios de temperatura. Aquellos que viven solos generalmente comen menos y no beben agua porque se olvidan de hacerlo! Teniendo en cuenta también que es normal que tengan hipertensión arterial, diabetes o demencia senil, el cuadro de deshidratación podría verse agravado.

Personas que tienen enfermedades crónicas o preexistentes = la diabetes, la insuficiencia cardíaca y la insuficiencia renal son enfermedades que pueden producir deshidratación. Asimismo, quienes tienen alguna infección seria en la garganta (faringitis, amigdalitis, por ejemplo), también corren riesgo de deshidratación, pues tienen dificultad para beber líquidos.

Atletas que practican deportes de resistencia = quien hace ejercicios probablemente pueda deshidratarse, especialmente si los hace en un clima de altas temperaturas. Los atletas que practican deportes como triatlón, alpinismo, maratones o ciclismo, corren mayor riesgo de deshidratarse. El ejercicio les hace perder más líquido que el ingerido!

Los síntomas de deshidratación son los siguientes:

  • sed
  • somnolencia
  • boca y piel secas
  • constipación
  • vértigo y jaquecas
  • disminución de orina

¡El tratamiento contra la deshidratación debe hacerse ante la primer señal!

Si la deshidratación es moderada:

  • beber pequeños sorbos de agua
  • comer helado hecho con jugo de frutas
  • sorber cubos de hielo
  • tomar bebidas isotónicas

Si la deshidratación es severa:

  • vestir prendas livianas
  • intentar regular la temperatura del cuerpo estando en un ambiente con aire acondicionado
  • ingerir líquidos
  • pulverizar agua sobre la piel 
  • permanecer bajo la sombra
  • colocar una toalla mojada alrededor del cuello

Lo importante en todos los casos es prestar mucha atención a las señales, ya que eso determinará el inmediato inicio del tratamiento adecuado a la situación de deshidratación, llevando a la persona deshidratada a recuperarse rápidamente, evitando riesgos mayores.