Avándaro, también conocido como Tenantongo, es una comunidad residencial de gran prestigio, que se localiza junto al Lago de Valle de Bravo, en el municipio homónimo. Para llegar de Avándaro a Valle de Bravo, la cabecera municipal, sólo hay que recorrer unos 5 kilómetros. Este lugar es muy valorado turísticamente, por las bellas casas de fin de semana que allí se han construido. Por otro lado, Avándaro también ofrece a los visitantes un elegante hotel, un spa de excelencia, un famoso restaurante, diversas instalaciones deportivas y un espléndido campo de golf. Además, Avándaro está enclavado en una de las reservas ecológicas más importantes del Estado de México.  Justo en este marco es en donde aparece la Cascada Velo de Novia, varias zonas para acampar, tiendas de artesanías, asadores para realizar almuerzos campestres y servicios para realizar recorridos a caballo.

Otro de los atractivos de Avándaro, es que cada día lunes, en la plaza principal de este fraccionamiento mexiquense, se instala un mercado ambulante, célebre por las variedades de flores que se comercializan en él.  En este tianguis también se pueden conseguir, artesanías, dulces y antojitos mexicanos. Realmente, el tianguis de los lunes de Avándaro, es divertido y grato de recorrer y es una excelente recomendación para quien pase el fin de semana en este magnífico lugar.

Una interesante anécdota acerca de Avándaro, se refiere al festival de música rock que se realizó a comienzos de la década de 1970, en esta zona mexiquense. Considerado como la versión mexicana del Festival de Woodstock, en este evento grandes grupos nacionales de rock- como el actual Tri y entonces llamado Three Souls in my Mind-, brillaron intensamente.

Además, otra de las ventajas que ofrece Avándaro, es que se localiza a muy poca distancia de Valle de Bravo, uno de los sitios con mayor afluencia turística en el centro de nuestra nación. Valle de Bravo, cabecera del municipio del mismo nombre, es una ciudad de pequeñas dimensiones ubicada a orillas del Lago de Valle de Bravo. En este sitio, es una delicia pasear por sus calles empedradas y contemplar sus típicas construcciones con techos de tejas rojas.

Finalmente, hay que comentar con más detenimiento, acerca de la Cascada Velo de Novia. Es una gran caída de agua, cuyas corrientes cristalinas, al caer, se entrelazan de tal manera que, bajo la luz del sol, llenas de brillos, semejan ser precisamente un gran velo de novia, digno de contemplar y nunca olvidar.